Busco de dónde vengo...y aquí está mi raíz

Hoy lunes continúo...página en blanco que urge en mostraerse... hoy vengo con ecos de miedo en las venas y claridad en mente y alma. 
Ayer celebramos el 7º cumpleaños de Maya. Jugamos y reímos entre color y vida, vida pequeña y reluciente. Maya había disfrutado del Circo y de sus amigxs, todo había ido bien. Cansadxs, estenuadxs de tanta organización y detalle acabábamos la mañana contentxs... pero nunca se acaba de aprender.
De pronto Ibón no estaba, desaparecido entre parque y gentes, se había desdibujado sin darnos cuenta, sin ruido, sin porqués. Fragilidad, suerte de espasmo en el pecho... venas incontroladas, palpitantes... se paró todo.
Al cabo de unos segundos todas las voces iban rompiendo el eco... IBOOOOOÓNNN. Maya de estampida, todxs atrapadxs en una suerte de empatía angustiosa...
No quería pensar, sólo quería ver su pantalón rojo de estrellas azules atrapando el horizonte.
No quería pensar, pero mis piernas iban descontroladas de lado a lado, sin poder frenar las suelas y las sienes, arrastrándome hacia la orilla del Huerva... marrón e imparable, se me hacía Nilo, Creciente infértil... desasosiego... me falta el aire, la luz, los sueños.
Hasta que lo encontraron, llego Silvia a lo lejos, blanca figura, cortando la duda como un chorro de aire. Hasta que lo abrazaron, porque estaba feliz, lejos, explorando vida, viendo el río, los patos, el barro... y todo se calmó por dentro y caí fulminada en una necesidad de asentar mi cuerpo, de buscar la tierra, la raíz, la certeza de que mi amor es marea y sus vidas mi tempestad...
Gracias a todxs los que nos acompañaron a Chabi, a Maya y a mi, en esos minutos alargados y chirriantes. Gracias por vuestra mirada suave y empática y vuestros gritos en mi noche... nunca se acaba de aprender.
Y un poquito de música para no olvidar nuestra raíz y el color de la vida!
Y mañana a ser más vieja... que acumula sabiduría y amor.

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